Pregunta 3
Comente este fragmento del capítulo iii de la «Primera parte» de La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, centrándose especialmente en el carácter de Miranda y de Lepprince.
[5 puntos: 3 puntos por el contenido y 2 puntos por la capacidad de argumentar y estructurar coherentemente el comentario]
Los catalanes tienen espíritu de clan, Barcelona es una comunidad cerrada, Lepprince y yo éramos extranjeros, en mayor o menor grado, y ambos jóvenes. Además, con él me sentía protegido: por su inteligencia, por su experiencia, por su dinero y su situación privilegiada. No hubo entre nosotros lo que pudiera llamarse camaradería. Yo tardé años en apear el tratamiento y cuando pasé a tutearle, lo hice por orden suya y porque los acontecimientos así lo requerían, como se verá. Tampoco nuestras charlas derivaron en apasionadas polémicas, como había sucedido con Pajarito de Soto a poco de conocernos: esas acaloradas discusiones que ahora, en el recuerdo, acrecientan su importancia y se convierten en el símbolo nostálgico de mi vida en Barcelona. […] Lepprince escuchaba y entendía, y yo apreciaba esa cualidad por encima de todo. No es fácil dar con alguien que sepa escuchar y entender. […]
Era individualista ciento por ciento y admitía que los demás también lo fuesen y buscasen la obtención, por todos los medios a su alcance, del máximo provecho. No hacía concesiones a quien se interponía en su camino, pero no despreciaba al enemigo ni veía en él la materialización del mal, ni invocaba derechos sagrados o principios inamovibles para justificar sus acciones.
Respecto a Pajarito de Soto, reconoció haber tergiversado el memorándum. Lo afirmó con la mayor naturalidad. —¿Por qué le contrató, si pensaba engañarle luego? —pregunté. —Es algo que sucede con frecuencia. Yo no tenía la intención de engañar a Pajarito de Soto a priori.
Font oficial: examen en PDF (Generalitat de Catalunya) · descarregat el 8 de setembre de 2026.