Pregunta 3
Comente el siguiente fragmento del capítulo 25 de La Regenta, de Leopoldo Alas «Clarín», analizando especialmente la personalidad del Magistral.
[5 puntos: 3 puntos por el contenido y 2 puntos por la capacidad de argumentar y estructurar coherentemente el comentario]
Al día siguiente, Glocester, delante del Magistral, sin compasión, refería en la catedral todo lo que había sucedido en el baile. La aristocracia se había encerrado en un gabinete […] y doña Ana Ozores, la mismísima Regenta que viste y calza, se había desmayado en brazos del señor don Álvaro Mesía.
El Magistral, que no había dormido aquella noche, que esperaba noticias de Ana con fiebre de impaciencia, dio media vuelta como un recluta; era la primera vez que el puñal de Glocester, aquella lengua, le llegaba al corazón. […] De Pas estaba pensando que los miserables, por viles, débiles y necios que parezcan, tienen en su maldad una grandeza formidable. ¡Aquel sapo, aquel pedazo de sotana podrida, sabía dar aquellas puñaladas! Después don Fermín se acordó de su madre; su madre no le había hecho nunca traición, su madre era suya, era la misma carne; Ana, la otra, una desconocida, un cuerpo extraño que se le había atravesado en el corazón… Sin disimular apenas, disimulando muy mal su dolor, que era el más hondo, el más frío y sin consuelo que recordaba en su vida, salió De Pas de la sacristía, y anduvo por las naves de la catedral vacilante, sin saber encontrar la puerta. Ignoraba adónde quería ir, le faltaba en absoluto la voluntad […]. Allí estuvo meditando lo que haría. ¿Ir a casa de la Regenta? Absurdo. Sobre todo tan temprano. Pero su soledad le horrorizaba…, tenía miedo del aire libre, quería un refugio, todo era enemigo. Su madre, su madre del alma. Salió del templo, corrió, entró en su casa.
Font oficial: examen en PDF (Generalitat de Catalunya) · descarregat el 8 de setembre de 2026.