El desastre d'Annual
Dice el teniente coronel de infantería Fernández Tamarit, en el folio 1205, haciendo un rápido examen de la situación moral y material del territorio [el Protectorat espanyol del Marroc], que la pobreza de medios era grande: en Annual, base futura de un avance, no había hospital de campaña, sino dos malas tiendas tortuga. El día 16 de junio [de 1921] hubo numerosas bajas y para su transporte tuvo el declarante que prestar todas las camillas del Tercer [Batalló] de África y 180 hombres que las llevaran hasta Izumar. Muchos días faltaba leña y había que comer ranchos en frío; otros días escaseaba el pan o las raciones del ganado, y los elementos sanitarios eran deficientísimos en Annual; y en alguna posición que otra, nulos.
En resumen: hemos sido, como de costumbre, víctimas de nuestra falta de preparación, de nuestro afán de improvisarlo todo y no prever nada y de nuestro exceso de confianza; y todo ello constituye, a juicio del declarante, una grave responsabilidad que el país tiene el derecho de exigir a todos; porque si es cierto que autoridades, incluso exministros, han visitado el territorio y encontrado todo perfectamente y que el Mando ha felicitado por los resultados alcanzados, que después se desplomaron como un castillo de naipes, no lo es menos, por desgracia, que la oficialidad, en su misión de preparar el instrumento que ha de usarse para combatir, ha olvidado que [...] obtuvo ventajas materiales, prometió solemnemente dedicar todos sus esfuerzos, en primer término, a mejorar la condición del soldado y la capacidad del Ejército, y ha dejado de cumplir esta promesa en perjuicio de la Patria, que necesita, no un Ejército que se sacrifique, sino un Ejército que triunfe, preparándose en los períodos de paz, porque en la guerra no se aprende nada.
Todo este cuadro lamentable de falta de medios y preparación al resumir, cuyos pedidos de elementos la Comandancia General los subraya y realza con tinta roja —folios 561 y siguientes—, y que en otras circunstancias sería de hacer notar su desatención, prueban, al contrario, en opinión de este Juzgado, cuánta temeridad no encerraba, a conciencia de su falta, comprometerse en aventurada empresa sin justificado apremio de su realización en el juicio del Alto Mando.