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Pregunta 2

PAU 2021 · Juny · Sèrie 5

RedaccióFormat antic

Comente el siguiente fragmento del capítulo 10 de La Regenta, de Leopoldo Alas, «Clarín», señalando especialmente las contradicciones de Ana Ozores y la técnica narrativa.

[5 puntos: 3 puntos por el contenido y 2 puntos por la capacidad de argumentar y estructurar coherentemente el comentario]
¿Era ella una beata con escrúpulos necios? ¿Qué tenía que echarse en cara? ¿En qué había faltado? Todo Vetusta en aquel momento estaba gozando entre ruido, luz, música, alegría; y ella sola, sola, allí en aquel comedor oscuro, triste, frío, lleno de recuerdos odiosos o necios, huyendo la ocasión de dar pábulo1 a una pasión que halagaría a la mujer más presuntuosa. ¿Era esto pecar? Nada tenía ella que ver con don Álvaro. Podía él estar todo lo enamorado que quisiera, pero ella jamás le otorgaría el favor más insignificante. Desde ahora, ni mirarle siquiera. Estaba decidida. ¿Qué había que confesar? Nada. ¿Para qué reconciliar?2 Para nada. Podía comulgar sin miedo; sí, madrugaría, comulgaría. ¡Pero bastaba, bastaba por Dios, de pensar en aquello! Se volvía loca. Aquel continuo estudiar su pensamiento, acecharse a sí misma, acusarse, por ideas inocentes, de malos pensamientos, era un martirio. Un martirio que añadía a los que la vida le había traído y seguía trayendo sin buscarlos. Pero ¿qué había de hacer sino cavilar una mujer como ella? ¿En qué se había de divertir? ¿En cazar con liga o con reclamo como su marido? ¿En plantar eucaliptus donde no querían nacer, como Frígilis?
En aquel momento vio a todos los vetustenses felices a su modo, entregados unos al vicio, otros a cualquier manía, pero todos satisfechos. Solo ella estaba allí como en un destierro. Pero, ¡ay!, era una desterrada que no tenía patria adonde volver, ni por la cual suspirar. Había vivido en Granada, en Zaragoza, en Granada otra vez, y en Valladolid; don Víctor siempre con ella; ¿qué había dejado ni a orillas del Ebro, el río del Trovador, ni a orillas del Genil y el Darro? Nada; a lo más, algún conato de aventura ridícula. […]
¿Por qué no había ido al teatro? Tal vez allí hubiera podido alejar de sí aquellas ideas tristes, desconsoladoras que se clavaban en su cerebro como alfileres en un acerico. Si estaba siendo una tonta. ¿Por qué no había de hacer lo que todas las demás? En aquel instante pensaba como si no hubiera en toda la ciudad más mujeres honestas que ella. Se puso en pie; estaba impaciente, casi airada.
1.  dar pábulo: ‘alentar, dar pie’.
2.  reconciliar: ‘declarar al confesor las penas leves u ocultas’.

Font oficial: examen en PDF (Generalitat de Catalunya) · descarregat el 8 de setembre de 2026.