OPCIÓN B Comente de forma coherente y cohesionada el siguiente fragmento del capítulo II (primera parte) de Luciérnagas, de Ana María Matute. El comentario debe integrar, al menos, los aspectos que se detallan a continuación, evitando la simple paráfrasis o resumen del contenido argumental del texto.
a) Situación de esta obra dentro de la trayectoria de la autora, con indicación de su fecha de publicación, el género literario al que pertenece y la corriente literaria en la que se inscribe.
b) Explicación del suceso narrado, contextualizándolo dentro de la trama general de la novela, y comentario de su repercusión en la evolución posterior del personaje de Sol.
c) Identificación del tipo de narrador presente en el texto y análisis de los recursos empleados para explicar las reacciones de los personajes y, en especial, de la protagonista.
Ante el estupor de Sol y Eduardo, Elena la abrazó. Apoyó su cabeza, vencida y envejecida, en el hombro de la antigua niñera, con un llanto silencioso y desesperado. La mano tosca de la criada se alzó tímidamente, acariciando una y otra vez la espalda de su señora. —Aquí estoy… Aquí estoy… —repetía con su voz ronca, su voz inalterable de toda la 5 vida. Alguien encontró y reconoció, en la cuneta de la Rabassada, a Luis Roda, de madrugada, muerto a balazos y con las zapatillas perdidas. Sol se sintió sacudida por un vértigo extraño. Tuvo, de pronto, conciencia de que dentro de ella algo se había desquiciado, algo irremediable había sucedido que trastornaba el 10 curso de su vida. Un mundo había concluido. Murieron los veranos junto al mar, la risa sana y brusca, la palabra «princesa», la mirada pendiente del reloj, las promesas «cuando crezcas»… Nunca crecerían hijos para él. ¿Dónde habrían ido a parar sus horas de trabajo, sus preocupaciones pequeñas y cotidianas, sus proyectos? Aún estaban sus trajes colgados en el armario, bamboleándose cuando se abría bruscamente. ¿Qué se hizo de sus recuer- 15 dos, de sus secretos? No murió solo su cuerpo. Un cortejo de luces y sombras, de sonidos, de deseos, de color, de luchas y de recompensas terminaba con él. Se piensa a veces en la muerte. Tal vez se piensa siempre en la muerte y no se cree que pueda ser tan breve, tan simple, tan rotunda. Sol se quedó quieta, como golpeada. Mucho tiempo después, aún creía conservar entre los labios aquel gusto salado, el sudor inútil de un hombre que ya no existía. 1. estupor: ‘asombro, pasmo’. 2. tosca: ‘basta, ordinaria’. 3. bamboleándose: ‘moviéndose, oscilando con un movimiento de vaivén’.